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Pablo Rodriguez
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Habían hablado de ello en las horas previas al partido. Lo habían ensayado hasta la extenuación en los entrenamientos, cada vez les salía mejor. No podía fallar.
Era una jugada trazada con precisión milimétrica, y habían conseguido una destreza inigualable. Prácticamente les aseguraba meter el gol si la ponían en práctica, no habría equipo que pudiese resistirse a su calidad. Decidieron emplearla en caso de necesidad, porque tampoco era cuestión de mostrar esta poderosa “arma secreta” a sus rivales.
Y llegó el momento. En el último partido de la temporada, se jugaban el descenso. Consideraban que no habían hecho una mala campaña, pero diversas circunstancias –la crisis, como solían comentar entre ellos, medio en broma- les habían llevado hasta esa situación. Para más inri, su rival luchaba por el campeonato.
Además, ambos equipos debían buscar la victoria, ya que en otro caso no conseguirían su objetivo. Se presentaba, por tanto, un partido –tal y como le gustaba decir al comentarista de la televisión- "a cara de perro".
Y efectivamente, fue un encuentro épico. Se luchó por cada balón como si fuese el último, las dos escuadras se dejaron el alma en la batalla. Después de un constante "toma y daca", se llegó al último minuto con un empate a dos que no servía a ninguno de los contendientes.
Pero a pesar del gran esfuerzo que habían realizado durante los noventa minutos anteriores, ninguno de los dos equipos se daba por vencido, y seguían presionando al rival como si les fuese la vida en ello.
Había llegado la ocasión de utilizar "la jugada", su arma secreta. Con ella, desharían el empate, y lograrían salvarse. No podía fallar.
Aprovechando una interrupción en el juego, varios jugadores se reunieron y repasaron lo que tantas veces habían ensayado. Al sacar, le enviaron el balón a su número diez, un centrocampista de mucha clase, que hizo la pared con un compañero y realizó un cambio de orientación a la otra banda.
Allí, cogió el balón un joven extremo, que se zafó de la presión de dos contrarios y avanzó con fuerza, nadie parecía capaz de detenerle. A lo lejos, le parecía oír gritar a su entrenador, jaleándole.
Llegó a la línea de fondo con gran ímpetu, sin ningún rival que pudiera seguir sus pasos, y centró con precisión, casi acariciando la pelota con el empeine de su bota.
Durante unos segundos que parecieron eternos, el balón voló hacia el área, donde emergió la figura del delantero centro, que de un perfecto cabezazo, introdujo el balón en la meta, tras rebotar en el larguero.
!!Gooool¡¡. El estadio era un clamor, pareció venirse abajo, lo habían conseguido. Tras el tanto, el árbitro señaló el final del encuentro. La jugada había funcionado, era perfecta, no podía haber sido de otra manera. ¡Qué gran actuación!
Pero… un momento. Si el partido se jugaba en el campo rival, ¿por qué el público había ovacionado el gol? ¿Por qué estaban tan contentos los espectadores y los jugadores del equipo contrario? No puede ser… habían metido el gol en su propia portería.
Aunque evidentemente, ésta es una historia ficticia, pretende servir de recordatorio para aquéllos que tienen responsabilidades en la gestión de una empresa. Está muy bien tener un gran rendimiento, pero es primordial saber es hacia dónde hay que ir, y si lo que se está haciendo sirve para alcanzar ese objetivo o no.
Sin unos objetivos correctamente definidos, una excelente productividad puede ser incluso contraproducente. Lo primero que hay que definir –tomando como ejemplo otro deporte- es hacia dónde tenemos que remar, porque si no, quizás estemos yendo hacia el centro del océano en lugar de ir hacia tierra; y además, a buen ritmo.
<> ARTICULO VISTO EN: http://www.economiasencilla.com/
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| Domingo Cavalo |
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| Tengo la esperanza de que la triste y dolorosa experiencia de Argentina 2001-2002 le ayude a los españoles a tomar la sabia decisión de mantenerse dentro del Euro y encuentren la forma de superar los desequilibrios que ha acumulado la economía española en la última década, sin abandonar su pertenencia plena a Europa. |
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| España está comenzando a sufrir los mismos problemas que nosotros sufrimos desde mediados de 1998 en adelante: la reversión del ciclo expansivo que se había dado hasta ese año. Ese ciclo se había iniciado gracias al clima de confianza que crearon las decisiones de principios de los noventas de integrar Argentina al mundo y de adoptar un régimen monetario que significaba un compromiso firme con la estabilidad de precios y la seguridad de los contratos y compromisos. |
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| España gozó de una expansión económica incluso mucho mayor y más larga que la que había conseguido Argentina hacia 1998, basada en una elevada tasa de inversión que se financió, en gran medida, por ahorro externo: el déficit en cuenta corriente de su balanza de pagos. |
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| Hoy España, como Argentina desde 1998, se enfrenta al difícil desafío de reducir significativamente ambos déficits: el de la cuenta corriente de su balanza de pagos y el de sus cuentas fiscales. El desafío es muy grande, porque en España, como ya había ocurrido en Argentina en aquella época, las circunstancias externas se han tornado adversas y sus costos internos (particularmente sus costos laborales, tanto públicos como privados) se han incrementado más que la productividad de su economía. |
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| La fuerte apreciación del Euro, que llegó a valer 1,60 dólares desde un precio que era apenas la mitad de ese valor en el año 2001, produjo para España el mismo efecto que produjo en Argentina la fuerte apreciación del Dólar entre 1998 y 2001. Hay que tener en cuenta que en España la moneda es el Euro, como en la práctica lo era el Dólar en la economía Argentina de aquel entonces. |
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| ¿Que harán los dirigentes políticos españoles? Yo espero que encuentren la forma de producir ordenadamente los ajustes que son inevitables: bajar simultáneamente el nivel de su gasto público y reducir también sus costos internos, particularmente los costos laborales. |
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| Estoy seguro que el Partido Popular nunca va a considerar siquiera esa posibilidad, porque sería sacar a España de Europa. Ellos saben que si hoy España decidiera “pesetizar” su economía, transformando todos los contratos que hoy tienen al Euro como moneda y luego dejar que la Peseta flote frente al Dólar, se produciría la misma catástrofe que ocurrió en el Año Nuevo de 2002 en Argentina. |
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| El gasto público de España y los costos laborales tendrían una gran reducción, mucho mayor a la necesaria, como ocurrió en Argentina en 2002, pero el costo social y económico para los españoles sería enorme y muy extendido en el tiempo. |
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| España quedaría aislada del Mundo como estuvo la Argentina desde 2002 en adelante. Y, como está ocurriendo aún hoy en Argentina, ocho años después, España volvería a estar infectada de inflación y sin crédito para seguir financiando su progreso. Seguramente, como ocurrió en Argentina durante los últimos ocho años, España podría seguir teniendo servicios públicos e infraestructura, gracias a la fuerte inversión y modernización que consiguió su economía desde que se integró a Europa y adoptó el Euro como moneda, pero ocho años después España seguiría viviendo el mismo estado de frustración y desesperanza que hoy se vive en Argentina. |
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| Después de todo el daño que las decisiones del Gobierno Argentino le causó no sólo a los argentinos sino también a los españoles que habían invertido en nuestro País, espero que al menos la triste y dolorosa experiencia argentina le sirva a los españoles para darse cuenta que la decisión de integrarse a Europa y la adopción del Euro son las verdaderas Políticas de Estado que les han permitido progresar y que, si las mantienen, podrán llevar a cabo, ordenadamente, los ajustes inevitables que deben preceder a una nueva etapa de progreso. |
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| La experiencia de España, si logra superar su crisis actual sin destruir su régimen monetario y sin aislarse de Europa, será también beneficiosa para nuestro país. Posiblemente ayude a quienes hoy hablan de acordar Políticas de Estado en la Argentina, particularmente Duhalde y Terragno: se den cuenta que Políticas de Estado eran las que habíamos acordado y decidido en el Congreso Nacional en la década del 90. Lástima que ellos contribuyeron a destruirlas… |
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Domingo Felipe Cavallo (San Francisco, Córdoba, 21 de julio de 1946) es un economista y político argentino.
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Publicado por Diario Perfil el domingo 28 de febrero de 2010.
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Pablo Rodriguez
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Una de las tareas que debe realizar un directivo es la gestión de los conflictos que surgen en el seno de la organización. En muchas ocasiones, surgen roces y disputas entre empleados –o entre éstos y el propio jefe- y su resolución exige una adecuada comprensión del problema.
La crisis económica que se vive actualmente ha multiplicado o agudizado estos roces que habitualmente se producen en las empresas –y en general, en cualquier organización- como consecuencia de malas interpretaciones, diferentes puntos de vista, o luchas de poder entre distintos departamentos, por ejemplo.
Antes de extenderme en la metodología a seguir, haremos un breve inciso. Que haya diferencias dentro de una organización no es malo per se; o a sensu contrario, que en una organización no haya disensiones internas no implica que funcione mejor o alcance objetivos superiores a otra en la que haya cierto grado de tensión.
Retomando el hilo argumental, ¿cómo podemos gestionar estos conflictos de manera adecuada?
En primer lugar, debemos diagnosticar correctamente cuál es el problema (haciendo un paralelismo, debemos saber cuáles la enfermedad antes de aplicar un tratamiento). No hay soluciones estándar, y dependiendo de las causas explícitas e implícitas que pueda haber, actuaremos de una u otra forma. Los desacuerdos pueden girar en torno a:
- La definición de los hechos. Muchas veces, los trabajadores sólo tienen información parcial y/o sesgada sobre el asunto, y cada uno lo ve a su manera.
- Los objetivos a conseguir. En muchas ocasiones, las discrepancias se producen en relación a qué queremos conseguir, cuál es el objetivo último de determinada actuación.
- Los procedimientos. En multitud de casos, la discusión no es sobre el “qué” se hace, sino sobre el “cómo”, sobre cuál es la mejor manera de hacerlo.
- Valores. A veces, la disputa es una cuestión de ética. No deberíamos hacerlo así porque no es justo, no está de acuerdo con mis principios…
Por lo tanto, el directivo debe identificar en primer lugar qué tipo de discrepancia es la que se produce. Una vez que ha dilucidado esto, el segundo paso sería analizar qué causas subyacen detrás de esa desavenencia. ¿Por qué tienen información tan limitada? ¿Por qué no está claro cuál es el método a seguir? Lo ideal sería anticiparse a estas discordancias, pero esto no siempre es posible, aunque el directivo realice un buen análisis, haya una buena gestión de la comunicación o los procedimientos y objetivos estén bien definidos.
1.--Hay empresas que optan por tratar de reducir la posible conflictividad contratando personas con un perfil parecido, y separando a personas que hayan tenido problemas entre sí o previsiblemente puedan llegar a tenerlos. Como decía al principio, esto puede tener una contrapartida negativa, el excesivo conformismo de la organización.
2.--Otra opción es reprimir las diferencias, insistiendo en el trabajo en equipo y castigando a aquéllos que se salen del camino trazado. Si las desavenencias no son muy graves podría funcionar, pero la represión puede ocasionar resentimiento, y éste puede ir acumulándose hasta provocar un conflicto más grave, o que haya personas que abandonen la empresa, con el peligro de la posible fuga de talento que ello implica.
3.--Una tercera posibilidad es que el directivo actúe como árbitro para dirimir las diferencias, asegurándose de que las partes tengan toda la información que necesitan para analizar el problema, y colaborando a que cada parte conozca la postura de la otra.
4.--Una variante de la anterior sería pedir a cada contendiente que trate de mejorar la propuesta del otro. Es decir, que sea capaz de ponerse en el lugar del otro y ver también la parte positiva de su proposición.
5.--El anterior método puede enriquecer substancialmente el debate, ya que permite separar la idea que se discute de la persona que la propone. Técnicas de creatividad como el brainstorming o tormenta de ideas siguen esa misma línea, y también pueden servir para desatascar conflictos.
En conclusión, la gestión de los conflictos es una tarea que el directivo debe realizar, y existen ciertas técnicas que permiten manejarlos de manera más adecuada. Es básico que el directivo analice qué sucede, por qué ha surgido el problema, qué causas subyacentes puede haber, y a partir de ahí, actuar en consecuencia para resolver las discrepancias.■
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articulo visto en : www.realtynews.es
fuente: www.economiasencilla.com
Pablo Rodriguez
En diversas ocasiones, he comentado cómo afecta la crisis a la gestión normal de una empresa. En uno de mis artículos preferidos hablaba de las empresas zombis, que desperdician gran cantidad de recursos en labores que en otras circunstancias no les harían perder mucho tiempo, que podría ser dedicado a otras tareas más productivas y de desarrollo del negocio.
José Miguel Bolívar habló recientemente en un excelente post sobre el feedback de 360º, y comentaba entre otras cosas que no es recomendable lanzar este tipo de proyectos en momentos críticos (fusiones, EREs…), ya que los resultados se contaminan y la información que arrojan deja de ser fiable.
El funcionamiento normal de la empresa se ve afectado por este tipo de circunstancias, que implican un aumento de la presión sobre sus componentes, una dedicación exclusiva o casi exclusiva a temas “urgentes” en lugar de ocuparse de asuntos “importantes”, una baja moral, ya que se percibe el futuro como muy incierto, mientras que el presente está plagado de dificultades y complicaciones.
Los mejores mimbres pueden hacer un mal cesto en estas circunstancias. Aquello que funcionaba bien en épocas de bonanza o normales, puede hacerlo muy mal cuando las cosas se tuercen. Aquel trabajador que era excelente en su trabajo cuando podía hacerlo con normalidad, puede rendir muy poco cuando su día a día se compone de urgencias y de trabajos inútiles.
En el plano del liderazgo, puede producirse lo que se podría calificar como síndrome del directivo ausente, de manera que la persona que es responsable del funcionamiento de un departamento o de la empresa en conjunto, debido a la situación de presión que vive, se desentiende de sus obligaciones, no está localizable, no contesta a los correos, dilata interminablemente cualquier decisión, no proporciona ayuda, apoyo o guía a sus colaboradores, etcétera.
El que era un estupendo líder o gestor cuando todo iba bien puede llegar a ser incluso un lastre en etapas turbulentas.
Me viene a la memoria el ejemplo de Radomir Antic, artífice como entrenador del histórico doblete del Atlético de Madrid en la temporada 1995-96. Y sin embargo, cuando fue contratado en la 1999-2000, con el equipo en puestos de descenso, fue incapaz de levantar la situación, cayendo al infierno de la Segunda División.
Era el mismo entrenador, y la plantilla era aparentemente tan buena como la de su primera etapa. Sin embargo, no pudo o no supo gestionar adecuadamente la situación, que era complicada no sólo en lo deportivo, sino también en lo social, con la intervención judicial del club.
Gestionar es un arte que requiere saber adaptarse también a las circunstancias, tanto a las positivas como a las negativas. El líder sabe dirigir a su equipo facilitando su labor, ayudándole a mejorar y proporcionándole las herramientas y la autonomía necesarias para hacer bien y desarrollarse con su trabajo. Y esto debe ser así incluso aunque haya fuerte marejada, como en la situación actual.■
Articulo visto en : www.realtynews.es
Luis J. Vinantes
¿Esta permitiendo que la edad le frene? La edad puede afectar al cuerpo fisico, pero no necesariamente debe afectar el poder del pensamiento. "SI -dicen- veo muchas oportunidades, pero ahora soy muy viejo para aprovecharlas". No fue asi como pensaron los hombres importantes de la historia. La historia prueba que los mayores logros en el mundo fueron obra de hombres mayores de 50 años.
¿Quien lo ha convencido que usted no puede? Que debe quedarse quieto. ¿Que no debe crear nuevos proyectos y triunfar? ¿Usted mismo? ¿O una tercera persona?
Veamos esta conocida historia que considero un fuerte impulsor a la acción de toda persona pensante.
De chico me encantaban los circos, y mucho me gustaban los animales. Había uno que me llamaba la atención: el elefante.
Estaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo, enterrada solo unos centímetros en la tierra.
Aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía que ese animal, capaz de arrancar un árbol con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.
¿Que lo mantiene? ¿Porque no huye? Era mi pregunta. Hice la pregunta a las personas mayores y algunos me dijeron que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado.
La pregunta entonces fue: - Si está amaestrado, ¿porque lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo hubo alguien que me dio la respuesta.
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. En aquel momento, el elefantito empujo y tiro tratando de soltarse. A pesar de todo su esfuerzo, no pudo.
La estaca, era ciertamente, muy fuerte para el. Al día siguiente volvió a intentar, y también el otro, y el siguiente... Hasta que un día, el animal acepto su impotencia y se resigno a su destino.
Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque.... CREE, que no puede. ¿Quien detiene su iniciativa? El mismo.
El tiene registrado en su recuerdo que no puede. Ello viene de su infancia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor, es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente si podía....
Jamás.... jamás intento poner a prueba su fuerza otra vez.
Muchas personas son un poco como ese elefante.
Creen que no pueden porque alguna vez probaron y no pudo.
Se dicen "No puedo... No puedo y nunca podré".
Nunca vuelven a intentar algo que hicieron una vez y no salio bien.
Publicado en Informe Semanal por http://www.iniciativasnet.com
Leido en: www.realtynews.es
Pablo Rodriguez
Hay debates que no deberían tener razón de ser, y es probable que en el futuro sea así, pero aún hoy en día no se ha conseguido una igualdad real en el ámbito profesional, y por ello surgen este tipo de cuestiones.
Según una encuesta de Randstad, los trabajadores prefieren tener de jefe a un hombre antes que a una mujer, según destacan diversos medios. En realidad, la votación está bastante igualada, ya que un 30% prefiere a un hombre y un 24% a una mujer (por lo tanto, habría un 46% que no se decantaría por una u otra opción, lo cual también me parece bastante significativo).
Cuanto mayor es la formación del encuestado, menos importancia le da al hecho de que su jefe sea hombre o mujer. Por edades, se produce un resultado llamativo, ya que la mayor diferencia a favor de los hombres como jefes se produce en el rango medio, entre 30 y 44 años.
Existe un factor cultural que ha propiciado que tradicionalmente los jefes hayan sido hombres, aunque progresivamente aumenta el número de mujeres en puestos directivos, en consonancia con su predominio en las universidades españolas.
Actualmente, las mujeres han alcanzado el 20% de los puestos de alta dirección, según datos del Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). Es una cifra pequeña todavía, pero en paulatino ascenso.
Hay también cierto debate sobre las diferentes características de liderazgo femenino frente al masculino. Según el estudio de Randstad, “las mujeres demuestran más compromiso y están más orientadas a la tarea, es decir, presentan más responsabilidad por lo que hacen y un alto grado de sacrificio. Ellas también se caracterizan por ser más organizadas y prefieren un entorno laboral más estructurado, prestando más atención a los detalles.
Mientras que ellos tienen un pensamiento más teórico y ofrecen enfoques más estructurados y globales. Esto les permite tomar decisiones más rápidamente y al ser menos expresivos presentan una mayor contención emocional. Además, son más creativos que las mujeres y aportan mayor cantidad de soluciones originales.
Pero las mayores diferencias entre hombres y mujeres se presentan en su forma de liderar a los equipos. Los varones están interesados en alcanzar puesto de responsabilidad en la empresa, así como ser el centro de atención cuando surge la ocasión. Las mujeres directivas son más cercanas a sus equipos, gracias a su mayor involucración personal con sus trabajadores y prefieren posicionarse cerca de sus superiores”.■
Articulo publicado en www.realtynews.es
Santiago Íñiguez, profesor de Dirección Estratégica de IE Business School.
"No recuerdo que aquí se haya dicho que la ambición sea buena" y, aunque "nunca hemos apostado por los atajos y los trucos financieros, sería irresponsable decir que las escuelas de negocios no tenemos parte de culpa en la crisis". Para Santiago Íñiguez de Onzoño (Madrid, 1962), decano de IE Business School, la responsabilidad sobre los excesos financieros hay que compartirla también con los supervisores, las instituciones públicas y privadas e, incluso, con los clientes "más ambiciosos" que buscaban "duros por pesetas".
Íñiguez entona un mea culpa compartido convencido de que el trabajo de las escuelas de negocios pasa por promover el espíritu emprendedor. "El empresario no es el enemigo, es la solución a la crisis", y advierte del peligro de "perder la cultura de creación empresarial" si se insiste en obstaculizar la puesta en marcha de nuevos negocios a través de una "excesiva regulación". Aun así, se muestra optimista y es partidario de quienes defienden que, "de cualquier crisis, la economía y las empresas de un país salen reforzadas". En su opinión, "a veces, nos quedamos en la patología" y no se buscan soluciones. Si bien reconoce que muchos de los que han causado este desaguisado financiero han pasado por las aulas más prestigiosas del mundo, también "los que nos están sacando de la crisis han pasado por las escuelas de negocios".
El reto ahora es "generar más puentes entre el mundo empresarial y académico" para diseñar conjuntamente nuevas herramientas financieras y sopesar así mejor los riesgos, apunta Íñiguez. En este sentido, el decano de la IE Business School reconoce que ésta es una oportunidad para que las escuelas de negocios europeas tomen el relevo de las americanas, a las que la crisis ha golpeado tanto en su modelo académico, como en el de financiación. Santiago Íñiguez explica que mientras las instituciones educativas para directivos del Viejo Continente han centrado su discurso en la necesidad de crear valor para distintos stakeholders, como la Administración pública, los clientes o los proveedores, las escuelas americanas "se han centrado en maximizar la rentabilidad para el accionista", paradigma que ha quedado en entredicho tras el estallido de la crisis financiera.
Europa 'versus' EEUU
En cuanto a la estructura patrimonial y la cuenta de resultados, el modelo europeo también parece más sólido que el estadounidense, muy dependiente de los intereses que generan las donaciones de empresas privadas, y que se han visto drásticamente reducidas este año. Durante la época de bonanza, el apoyo de las compañías había supuesto un auténtico espaldarazo para los centros americanos más prestigiosos, pero ahora "han tenido que recortar gastos y empezar a prescindir de profesorado y de investigación".
En opinión de Íñiguez, "en época de crisis, las escuelas europeas están mejor preparadas porque dependen más del mercado", es decir, del número de matrículas, cuyo comportamiento suele ser anticíclico, ya que la gente tiende a formarse más cuando peor están las cosas. Sin incluir la universidad, en 2008, el IE facturó 71 millones de euros y las previsiones para el ejercicio actual prevén un incremento del 31%, hasta los 93 millones de euros.
En Europa, las donaciones privadas apenas suponen el 15% de los ingresos de las escuelas de negocios, que han optado por un sistema mixto de financiación, ya que "no se dan las condiciones fiscales, ni culturales", para que triunfe el modelo americano, explica, aunque el Plan Bolonia busca una convergencia de ambos sistemas, además de la unificación educativa del Viejo Continente.
Precisamente, esta mayor presencia de la empresa en el mundo académico ha levantado la polémica entre los que están a favor y en contra de este proyecto, al que deberá estar adaptada toda la oferta docente el próximo año. A la IE Business School, Bolonia le ha obligado a comprar una universidad para poder cumplir con los criterios europeos. Aun así, Íñiguez no duda ni un segundo a la hora de posicionarse: "Necesitamos más Europa que nunca". Y desmonta cada una de las tres grandes críticas que ha recibido el proceso de unificación.
"No sé qué significa la afirmación de que Bolonia implica la mercantilización de la universidad", asegura el decano, ante la polémica de dar mayor protagonismo a la empresa en el mundo académico. "La Universidad no debe ser una fábrica de parados" y muchos de los títulos actuales "no tienen salida al mercado laboral". Si crear puentes entre empresa y universidad significa adaptar las carreras al mundo real, entonces el cambio "es bueno".
Otra de las polémicas en torno a Bolonia es la extinción de las titulaciones en ciencias sociales, algo que Íñiguez califica de "falacia", ya que, en su opinión, "no sólo no van a desaparecer, sino todo lo contrario. Ahora, habrá una oferta de calidad internacional".
Y para quienes piensan que el tratado europeo supondrá un incremento de los precios de matriculación, el decano recuerda que el Gobierno central está promoviendo un sistema de becas, aunque reconoce que "hace falta adecuar las tasas al precio real" y se muestra partidario de "ligar el mérito académico a la concesión de becas", de forma que se establezca un mecanismo de reembolso de las ayudas en caso de no superar el curso.
En opinión de Íñiguez, "Bolonia es una oportunidad para los alumnos de estudiar en universidades de referencia internacional en función de su mérito", además de incrementar las posibilidades de movilidad del profesorado y de "mejorar la competitividad del continente" con el objetivo de crear "los Estados Unidos de Europa".
Como escuela de negocios independiente, Bolonia ha obligado al IE a comprar una universidad, y tras valorar diferentes alternativas en el extranjero, se decidieron por adquirir la SEK de Segovia, ahora ha pasado a denominarse IE Universidad, donde se empezarán a impartir nuevos grados de corte internacional, tanto en español, como en inglés. Íñiguez, que también es rector de esta nueva institución, explica que, tras valorar localizaciones en Holanda, finalmente se decantaron por Segovia por su cercanía con el campus de Madrid, aunque en la decisión pesó negativamente el sistema "hiperregulatorio que existe en España", y que representa un obstáculo para la libre circulación de alumnos y profesores a nivel internacional.
"España es uno de los países que más complicaciones burocráticas y administrativas tiene para cursar un máster", asegura el decano de IE Business School. En su opinión, "la educación podría ser uno de los sectores más atractivos desde el punto de vista del dinamismo económico en España", junto a otros tan punteros como las energías renovables o el transporte.
De hecho, en algunos países, la captación de alumnos extranjeros en sus universidades y escuelas de negocios se ha convertido en una de las principales fuentes de divisas. Sin embargo, Íñiguez reconoce que, sin los suficientes apoyos, es difícil que esto ocurra, ya que en el mercado nacional, no hay suficiente demanda para toda la oferta de formación que existe.
Bolonia es esa oportunidad para España porque "abre un mercado único", en el que también "veremos a más universidades americanas entrar en el marco europeo". ¿Cómo puede España competir en este entorno? Santiago Íñiguez tiene claro que la solución pasa por "convertir a Madrid en un hub educativo, a semejanza de Londres o Boston".
Pero, para eso, es necesario cumplir con tres requisitos: presencia importante de empresas, internacionalización de la ciudad y desregularización administrativa. De momento, la capital española sólo adolece de esto último.
Madrid, 'hub' educativo
Hasta ahora, los centros educativos de Madrid se han centrado en atraer a estudiantes de Latinoamérica, "pero tenemos que aspirar a atraer al resto del mundo", y no sólo porque las escuelas de negocios y las universidades necesitan alumnos, sino también porque "el turismo educativo es más rentable que el sol y la playa", apunta Íñiguez.
Pese a las dificultades administrativas, España es el principal destino de los ciudadanos de la Unión Europea que optan al programa de intercambio universitario de la Erasmus y las escuelas de negocios españolas figuran entre las más diversas del mundo en cuanto a la procedencia de sus estudiantes. "Tenemos más alumnos franceses aquí que españoles estudiando en Francia".
Tal vez este interés por convertir Madrid en un hub educativo es lo que ha hecho que, hasta ahora, la IE Business School no se haya planteado abrir ningún campus propio fuera de la capital española, y haya apostado por alianzas estratégicas con otras escuelas de prestigio fuera de sus fronteras. Con todo, la opción de estrenar campus fuera de Madrid, "hoy en día, no lo descartaría", aunque no es algo planteable a corto plazo o, por lo menos, no hasta que se encuentre la forma de "replicar el modelo y la experiencia del campus" que la IE Business School tiene en el centro de la ciudad. "No es lo mismo que ir a una sucursal", asegura Íñiguez, fiel defensor del networking y la relación que se genera entre los alumnos.
Incluso cuando habla de la formación online es partidario de un sistema mixto, "en el que se desarrollan otras habilidades directivas y se aprende a ser más diplomático, porque por escrito las cosas ofenden más".
El 55% de los ingresos del Instituto de Empresa (IE) procede de la actividad internacional, tanto de cursos impartidos fuera de España, como de estudiantes extranjeros matriculados en el país. El próximo curso, el campus de Segovia acogerá alumnos de más de treinta nacionalidades, como EEUU, India, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Australia, Canadá, Indonesia, Hungría y México, que hacen que algunos cursos de grado de la IE Universidad, como el de administración de empresas, tengan ya una demanda internacional de más del 70%.
En cuanto a la escuela de negocios, la IE Business School acaba de firmar un acuerdo con la Brown University, en Estados Unidos, para poner en marcha un Executive MBA conjunto, que será el primero de una serie de programas que se impartirán también en Brasil, China, India y, quizá, en los países del Golfo, según explica Santiago Íñiguez.■
Articulo publicado en. LA EMPRESA AL DIA
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Pedro Rubio
Editor Realty News Magazine
El porvenir de las pensiones publicas con el anuncio del gobierno de retrasar la jubilación a los 67 años, constituye un problema e inquietud en la mayoría de los que están cercanos a este estado en la vida social, porque ven que está en peligro esta prestación social en los últimos coletazos de sus vidas, debido al anuncio del gobierno, que en vez de tranquilizar a la población, la inquieta.
Dadas las perspectivas económicas, que irán decreciendo al no incorporarse a la vida laboral mas cotizantes a la Seguridad Social por la tasa tan alta de desempleo, damos por hecho que la sostenibilidad económica futura del sistema de pensiones contributivas se hace explicita que --derivado de este desequilibrio financiero-- puede vislumbrarse un problema en el horizonte temporal de unos quince años, como apuntan los especialistas.
Los últimos dos años han permitido comprobar que con los índices de crecimiento nulo en el empleo y una productividad poco optimista, y en el supuesto de que mantengan las posturas del gobierno de no cambiar el modelo productivo y sacarnos de los sectores terciarios, el sistema de pensiones sufrirá una insuficiencia crónica y creciente.
Cabe una posibilidad remota pero posible, de que pudiéramos confiar en la “solución laboral” del problema de las pensiones, es decir que esta incertidumbre desaparezca como consecuencia de la creación de empleo en los próximos diez años. En primer lugar, a la vista del desastroso dato de parados (4.500.000) mantener una hipótesis del crecimiento del empleo de forma inmediata resulta poco realista; e incluso en el caso que la evolución del empleo fuera positiva, los limites surgirían pronto por el lado de la población en edad de trabajar que no encuentra empleo. Sin ser catastrofitas, la proyección y reflexiones de los analistas nos lleva a catalogar la situación actual como muy preocupante a medio plazo, y advertir que el problema se acelerara a partir de 2025.
De estas conclusiones se desprende la convicción de la necesidad de introducir reformas que alteren la tendencia señalada. Ya en 1995, se señalaban una serie de medidas de reforma de las pensiones, considerando la sensibilidad del sistema y se señalaron entre ellas: el retraso de la edad legal y efectiva de jubilación, el reequilibrio de los puntos de pensión por los años cotizados, el aumento de los años de cotización en el calculo de la base reguladora, el aumento de la penalización por jubilación anticipada y una actualización de las pensiones que estuvieran por debajo del IPC.
Mientras la clase política esta mas por echarse en cara los desaciertos de unos, que están en el poder, y las propuestas inexistentes de los otros, los de la oposición, no se dan cuenta de la sensibilidad que el tema de las pensiones esta calando en la ciudadanía que ve como se recortan sus derechos alcanzados hasta ahora en la España democrática.
Por su parte las organizaciones empresariales y los intermediarios financieros están subrayando la gravedad del problema, y parecen apostar por la “solución del empleo”, que se vería favorecida por la reducción de las cotizaciones sociales para incentivar la contratación, y abordar el problema con propuestas de medidas orientadas hacia el recorte del gasto publico y el reforzamiento del componente de capitalización del sistema. Esta opinión es también compartida por los organismos económicos internacionales que actúan como consejeros de las grandes líneas que debiera seguir nuestro país para salir de anacrónica situación en la que encuentra que parece no tener solución a la vista.
Y el publico expectante que asiste al debate de las elites económicas, políticas, económicas, sociales y culturales, percibe que el problema de las pensiones esta en peligro, por su situación personal, tanto jubilados de hoy o de mañana, aunque voces del gobierno tratan de tranquilizar con exposiciones poco convincentes. Además de preocupación por la amenaza que pende sobre sus futuras pensiones, la ciudadanía esta muy interesada en el debate, con opiniones a pie de calle con cámaras o micrófonos por delante, criticando o cuestionando el uso incorrecto de nuestros recursos nacionales en gastos superfluos, y que ahora toquen lo mas sagrado: su pensión. Es unánime oír decir “la deficiente marcha de la economía y la mala administración del Estado”
La evidencia sugiere que los españoles se resisten a un retraso de la edad legal de la jubilación, pero algunos de ellos se mostrarían favorables a su flexibilización por encima de los 65 años, siempre y cuando compatibilice un trabajo y una jubilación parcial. Todos ellos desean que todos los españoles gocen de un sistema de pensiones al que tengan acceso la mayor parte posible de sus conciudadanos, pero se manifiestan dispuestos a aumentar el grado de proporcionalidad entre cotizaciones y prestaciones. En estas materias que estamos comentando son los jóvenes y los mas educados los mas favorables de las reformas, aunque prevalece un criterio general: crear una economía que favorezca la creación de nuevos puestos de trabajo sobre todo para los mas jóvenes, y dejen descansar a los que toda su vida han cotizado para disponer de un digno retiro.
También la prensa adopta posturas muy variadas, según la línea política de sus editorialistas, pero en todos ellos y en general, coinciden en que favorezca la introducción de reformas en el sistema de pensiones actual.
Frente a un problema objetivo cada vez más ineludible y un público abierto, hallamos unas elites que no acaban de encontrar su posición. Es cierto que la clase política adoptó hace más de 15 años unos acuerdos, que bajo el objetivo genérico de reformar la Seguridad Social, afectaban a las pensiones de jubilación. Pero solo si el conocido como “Pacto de Toledo” sirvió para clarificar posiciones, encauzar un debate razonado e implicar al conjunto de la sociedad, podría volver a representar después de tantos años la consolidación de aquellos proyectos de reforma y atemperar nuestras ilusiones respecto a su solidez como motor de ese proceso, y no sea tarde su reactivación, aunque el fantasma de un quebranto total de nuestra economía y los problemas sociales juegan un papel preponderante.■
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Universia-Knowledge@Wharton
La causalidad ha querido que sea España, en la presidencia de la Unión Europea (UE) durante el primer semestre del año, la encargada de liderar la salida de la crisis del bloque comercial.
Pero el escenario, en 2010, es sombrío: el país se ha convertido “en el enfermo de Europa”, tras seis o siete trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB (Producto Interior Bruto) y un desempleo galopante que prácticamente duplica al de la media europea.
En 2007, la tasa de paro española se situaba en el 8,3% de la población activa, dos años después, los datos de la agencia europea de estadísticas Eurostat lo situaban, al cierre de noviembre, en el 19,4%, frente al 10% de los 16 países que comparten el euro. Y es que la crisis económica ha arrasado con el mercado laboral, convirtiéndose en la principal china en el zapato del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y en una de las mayores preocupaciones de los españoles.
Es el mayor desequilibrio de la economía española y, en opinión de Rafael Pampillón, Profesor de Entorno Económico y Análisis de Países del Instituto de Empresa, no tiene visos de mejorar. “El gran desempleo que genera la crisis -1,6 millones de nuevos parados- junto con la rigidez del mercado laboral nos va a situar a lo largo del año en una tasa de paro que, como media, estará por encima del 20% de la población activa, lo que significa unos 4,5 millones de parados”. Un dato que coincide con las previsiones de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y de la Comisión Europea.
La mayoría de los expertos señala que la destrucción de puestos de trabajo no habría llegado a su fin y que sólo se mejorará la tasa de paro si sigue disminuyendo la población activa, como consecuencia de la reducción del número de demandantes ante la imposibilidad de encontrar trabajo. Para generar empleo, España debe crecer en torno al 2% o 2,5%, algo que, por ahora, no parece factible. “Y es que el desequilibrio del mercado laboral, como el resto de los que afectan a la economía española dependerán, en gran medida, del crecimiento económico”, puntualiza Pampillón.
Este crecimiento, sin embargo, será extremadamente débil. Las estimaciones prevén desde un decrecimiento del PIB de tres décimas en 2010, por parte del Gobierno, hasta una contracción del 0,7%, según el FMI (Fondo Monetario Internacional). Esto significa que la pérdida de riqueza de la economía el año que viene reducirá su ritmo y los expertos no esperan crecimientos positivos interanuales hasta finales de 2010.
Pero Pampillón advierte que “aunque veamos crecimientos positivos, serán muy pequeños. Es posible que hacia la mitad de año se crezca en torno a un 1% respecto a trimestres anteriores. Crecimientos del 2% o del 2,5% no los veremos hasta 2013 o 2014”.
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Luis Vinantes
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Se trata de la historia de un padre, Luis, que vivía preocupado por los males de esta época: la crisis de todo tipo imperante en su país y en el mundo. Se preguntaba de qué manera podría contribuir para disminuirlos y siempre se sentía impotente para remediarlos.
Un día, Luis, estaba leyendo las Noticias del Día mientras su hijo, Adrián, de siete años estaba jugando a su alrededor. Intentó que su hijo se fuera a jugar a otro lado. Como Adrián insistía en quedarse y viendo que no podría convencerlo, comenzó a pensar en algo para entretenerlo.
Sabía que uno de los juegos favoritos del niño era armar rompecabezas. Entonces se le ocurrió improvisar uno casero. Para ello, ante la mirada interrogante del niño, tomó una revista y arrancó la página donde había un mapa del mundo. Con una tijera cortó el mapa en varios pedazos de diferentes tamaños y se le entregó a su hijo con un rollo de cinta adhesiva, y le dijo:
-Como sé que te gustan los rompecabezas, te hice uno con el mundo, que ahora esta todo roto, para que tú lo arregles. El niño, entusiasmado, se fue a un rincón de la habitación para recomponer el mapa.
El padre sabía que su hijo era muy chico para conocer la ubicación de los países en el mapa, por lo cual calculó que le llevaría un par de días armarlo y que incluso tendría que utilizar algún otro mapa como guía.
Entonces, satisfecho por la solución que había encontrado, volvió a enfrentarse en su lectura. Pero para su sorpresa, al rato, el niño con mucha alegría fue orgulloso hacia él, mostrándole el mapa perfectamente armado.
El padre no podía creer lo que veía. Era imposible que hubiera podido arreglar el mapa sin ninguna ayuda y en tan poco tiempo. Entonces muy intrigado, le preguntó:
- Hijo, tu no sabías como era el mundo ¿cómo es que lograste arreglarlo?
- Es verdad papa, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú cortabas la hoja del mapa, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando me diste el mundo, yo intenté arreglarlo, pero no pude. Entonces me acordé del hombre, arme el hombre y me di cuenta que había arreglado el mundo.
Conclusión
Adrián, de solo 7 años, nos ha dejado una lección. Si pretendemos hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, es necesario primero producir el cambio en nosotros mismos.
Ya lo decía un sabio hace mucho tiempo: "Si el mundo ha de ordenarse, antes debe cambiar mi país. Si mi país debe cambiar, primero debe rehacerse mi ciudad. Si mi ciudad debe ser puesta en orden, mi familia debe ordenarse primero. Si mi familia ha de regenerarse, yo debo ser el primero en hacerlo".
Los buenos ejemplos, los valores, la solidaridad, la perseverancia, la esperanza y la fe, también se transmiten y contagian. Ese es el gran desafío que tenemos: Empezar por nuestra propia transformación para producir ese anhelado efecto multiplicador que nos lleve a lograr una ciudad, un país y un mundo mejor.
El titulo de esta historia podría haber sido: "Para arreglar el mundo, primero tenemos que arreglar al hombre."
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Pablo Rodriguez
Information is power (la información es poder). Este clásico dicho es muy tenido en cuenta por multitud de trabajadores y especialmente directivos, que consideran que conocer determinadas cuestiones que están vedadas a los demás, o incluso retener dicho conocimiento a propósito es una carta en la manga o un comodín, que pueden utilizar cuando mejor les convenga.
En los tiempos de crisis que vivimos, en muchas empresas se producen despidos masivos, ERE’s, etcétera, sin que los afectados por los mismos hubiesen tenido nunca información previa acerca de la situación de la empresa.
Llegado ese momento, incluso algunos muestran su incredulidad ante lo que les ha sucedido, ya que “nunca les habían dicho que la empresa fuese mal”, o “parece mentira, tantos años dándolo todo por esta empresa y ahora nos encontramos con este ERE así, de repente”.
Aunque es indudable que en muchos casos hay determinados síntomas que el trabajador puede observar, y que pueden resultar indicativos de que existen problemas en la compañía (retrasos, aplazamientos o impagos a proveedores, retrasos en el pago de las nóminas, aumento de las devoluciones de material de los clientes, aumento de los impagos por parte de éstos, etcétera), también es verdad que no es habitual que los trabajadores “de base” reciban demasiada información acerca de la situación de la empresa.
Hay que ser discretos, piensan algunos directivos. No hay por qué alarmar a los trabajadores, razonan otros. Ellos qué sabrán, que se dediquen a lo suyo y nosotros a lo nuestro, argumentarán otros. Los rumores enseguida se extienden, ¿para qué vamos a comentar nada con los trabajadores?
Es un dilema complicado. Vivimos en la sociedad del conocimiento, en muchas empresas el “modelo industrial” según el cual los trabajadores no piensan, sólo ejecutan, ha quedado obsoleto. Pedimos implicación y compromiso a los empleados y sin embargo, no confiamos en ellos para comentarles cómo va la empresa (salvo que vaya bien, por supuesto).
Quizás, además de información, sea cuestión de formación. Tanto para los directivos que tendrían que compartir lo que conocen como para los empleados que tienen que asimilar lo que se les dice.
Es un problema complejo, así que termino el artículo como lo empecé, en inglés:
Compartir o no compartir, that’s the question.
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Pablo Rodriguez
En muchas ocasiones, la toma de decisiones requiere de un esfuerzo considerable a la hora de recabar información y analizar la misma. Muchas veces, se presentan ante nosotros diversas alternativas, cada una de las cuales tiene sus pros y sus contras, e incluso una reflexión más detenida significa en muchos casos añadir otras posibilidades.
Normalmente, la complejidad de la decisión va en consonancia con su importancia. Cada día tomamos cientos de pequeñas decisiones que ocupan apenas unos segundos nuestra mente, mientras que hay decisiones que conllevan años de estudio, el esfuerzo combinado de muchas personas y por consiguiente una gran inversión en términos monetarios, aunque sólo fuese por el coste de oportunidad.
La infinidad de variaciones y opciones que pueden tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones de cierta entidad pueden implicar además diversos problemas añadidos, que conviene tener en cuenta:
El coste en que se ha incurrido. Si el esfuerzo que se ha dedicado al estudio de las alternativas, en términos de tiempo y/o monetarios es muy elevado, es probable que terminemos adoptando esa decisión, aunque ya no la consideremos demasiado buena ¡con todo lo que hemos invertido, como para echarse atrás! –pensarán algunos.
La llamada parálisis por análisis. Si nos dedicamos a estudiar y a darle tantas vueltas a la información de la que disponemos que el propio proceso de análisis está retrasando en exceso la decisión, mal asunto. Como decía al principio, debe haber cierta correlación entre la importancia de la decisión y el esfuerzo aplicado.
Relacionado con los dos puntos anteriores, debemos considerar también la oportunidad de la decisión. Supongamos que hemos hecho bien nuestro trabajo, hemos analizado las consecuencias de una u otra alternativa de manera razonable, pero… ¿es oportuna ahora mismo esa decisión? ¿O quizás se ha quedado ya obsoleta y ya no es conveniente?
Ejemplos reales de esto último hay muchos:
1. Empresas que deciden realizar una importante inversión porque las ventas van bien, cuando es razonablemente previsible que puede haber una importante bajada de las mismas en los próximos años; evidentemente, nadie tiene una bola de cristal para adivinar el futuro, pero es importante analizar la posibilidad de que el comportamiento del mercado en el futuro sea diferente al que ha tenido en los últimos tiempos, y esto es una lección que se olvida muy a menudo.
2. Sociedades que viven una situación complicada, y tras meditarlo durante mucho tiempo, deciden prescindir de uno o varios trabajadores, con un coste tan elevado que dicha decisión supone la puntilla.
3. Compañías que se endeudan en exceso basándose en los bajos tipos de interés actuales, considerando que en el futuro van a mantenerse.
- Etcétera (aunque son ejemplos del mundo empresarial, esto es extrapolable a la vida personal de cada uno; en muchas ocasiones, no analizamos adecuadamente la oportunidad de la decisión).
Por eso, tan importante como no precipitarse es no tardar demasiado; no sólo se trata de llegar a la conclusión acerca de cuál es el camino adecuado, sino también de tener muy en cuenta si es el momento.
Pablo Rodríguez es licenciado en Ciencias Empresariales, postgraduado en Auditoría de Cuentas y máster MBA, apasionado del mundo de la economía y la gestión empresarial. Para compartir sus comentarios y su punto de vista sobre estos temas, visite: www.economiasencilla.com
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Luis Vinante.
Un anciano que tenia un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte.
Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.
Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas.
Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo:
"El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre esta vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".
El anciano siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logro llegar hasta el entre la multitud y lo aparto discretamente para decirle en voz baja: "Querido, -estas mirando un espejo!!!.
Moraleja:
Nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás, debemos mirarnos en el espejo mas a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor de corregirlas.
Publicado en www.iniciativasnet.com
Publicado simultaneamente en www.realtynews.es
Pedro Rubio Dominguez
Director General
Instituto Europeo de Gestion Empresarial
IEGE-MADRID-ESPAÑA
Uno de los problemas que mas preocupa a los países industrializados como el nuestro, es la elevada tasa del paro, que se acerca en estos momentos en España a la fatidica cifra de 4.000.000 de desempleados. No vislumbramos que el paro pueda ser reducido de forma rápida, incluso con la esperada recuperación económica de los países de nuestro entorno --que incidiría posiblemente en el nuestro,-- solamente se espera una estabilización del número de parados, pero, en ningún caso, se tienen expectativas de una reducción notable.
Como resolver el problema del paro es algo que preocupa a todos los agentes sociales. La solución de este exacerbado aumento del aparo en apenas dos años, exige un diagnostico acertado de las causas del mismo. En la teoría y en la práctica, las causas del paro son muy discutidas. Existe, sin embargo, una coincidencia a la hora de analizar las causas del paro. Uno de ellos es que si el salario fuera cero no podría emplearse a nadie, porque nadie tendría dinero para gastar, y que si el salario fuera excesivamente alto, tampoco podría emplearse a nadie, porque ningún empresario podría pagar tales costes salariales.
A la hora de analizar las elevadas cuotas de paro deberemos considerar tanto los motivos globales como estructurales. La argumentación primera es la más simple porque achacamos el problema a la globalización, mientras que las segundas se deben—sobre todo—a la existencia en nuestro país de estructuras desgastadas y desmotivadas y que no han sabido adaptarse a la nueva situación económica como causa fundamental del paro.
Una expresión grafica del paro es que existe un desequilibrio entre la oferta y demanda. Oferta y demanda en un mercado de competencia perfecta se regulan y buscan su punto de equilibrio mediante el mecanismo de los precios. Si la oferta es superior a la demanda se reducen los precios para ser competitivos, con lo cual podremos aumentar o estimular la demanda, y en la medida en que sea necesario para alcanzar este equilibrio.
El paro es la consecuencia de que la oferta y la demanda de trabajo no están debidamente compensadas. La incapacidad del mercado por mantener el mecanismo de precios ya no funciona y el exceso de oferta se mantiene o incluso se aumenta para dar salida a los stocks acumulados.
Este fallo en el mecanismo de los precios se debe a la falta de flexibilidad en los niveles salariales. Como se esta comprobando durante los últimos meses, en el combate a tres bandas,-- gobierno, sindicatos y patronal—se ha demostrado que el poder de los sindicatos elimina la función reguladora de los salarios como precio para el trabajo lo que conduce a una fijación monopolística cuya consecuencia—y así lo hemos visto—han sido despido y paro, como consecuencia de esta política salarial sindical.
Los despidos de mano de obra cualificada conducen a que, por un lado, no se utilice correctamente la oferta de trabajo (desequilibrio en el mercado de trabajo), pero que, por otro lado, se deje de utilizar capacidad de producción real y efectiva en las empresas (desequilibrio en el mercado de bienes).
Como decíamos antes si la oferta es superior a la demanda se reducen los precios hasta que se incremente la demanda, Por consiguiente el desequilibrio en el mercado de bienes es debido a una defectuosa política de precios. Debido a los costes de producción establecidos, y el nivel de precios exigidos circunstancialmente por el mercado, es demasiado bajo para que justifique o se puedan utilizar las capacidades de producción disponibles y/u obtenibles.
Por consiguiente una de las causas del paro es el nivel de los precios. La fijación de precios monopolistas por parte de la empresa obstaculiza el que los precios puedan ceder de forma rápida cuando se produce una disminución de la ocupación. Por ello hemos visto que las empresas, en estos momentos y para no perder cuota de mercado, fijan los precios y se adaptan a la reacción cuantitativa de los consumidores.
Deberemos considerar como valido el argumento generalizado sobre las causas del paro que apunta a que los precios de los bienes son muy poco flexibles. La cuestión sobre la causa por la que los precios de nuestros productos nacionales no reaccionen de forma suficientemente rápida a la profunda recesión en la que nos encontramos inmersos, no es muy convincente y no es un argumento o una respuesta satisfactoria.
El comportamiento de muchas empresas, antes unas expectativas pesimistas de la demanda, tiende a estabilizar el beneficio, siendo todo ello debido a la elevación de los costes y tratan—craso error—transferir con elevaciones de costes a los compradores.
Para terminar seria interesante contemplar una historia y que nos lleva siempre al problema de la economía en el tema del paro. Peanuts (o "Rabanitos" en México) es una tira de prensa desarrollada por Charles M. Schulz desde 1950 hasta su muerte en el año 2000. En español la tira era a veces titulada como Carlitos, Charlie Brown o como Snoopy.
Carlitos decía a Lucy. “Dile a tu madre que estoy dispuesto a quitar la nieve de tu puerta.” Al marcharse, Carlitos le dice: “Pero quiero 85 $ a cambio.” Lucy vuelve y le dice: “Mi madre opina que tu puedes limpiar la acera de nieve, pero solo te dará 50 centavos.” A lo cual Carlitos contesta: “Hecho”.
Y entonces Carlitos limpia de nieve la acera. Por dentro él piensa: “Nunca he sido un buen negociador en las negociaciones salariales”
Si Carlitos hubiera insistido en sus exigencias de precio se hubiera quedado en el paro.
La conclusión respecto a esta historia es que nos permite apreciar claramente su posición neoconservadora frente al problema del paro: ni una palabra sobre la imposición salarial y sobre el monopolio de los empresarios, que es lo que tenia la madre de Lucy”
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Pablo Rodríguez |
Aunque la crisis y en especial el desempleo azotan a España con mayor violencia que a otros países de nuestro entorno, el mercado de trabajo no está totalmente parado (valga la redundancia). Muchas personas que actualmente tienen trabajo pero no se encuentran a gusto en él se preguntan si vale la pena buscar otro, o en la situación que vivimos es mejor aplicar el refranero popular y pensar que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. El economista y sociólogo italiano Wilfredo Pareto, autor, entre otras, de la famosa teoría ABC, describió las fuerzas contrapuestas que suelen operar en una persona en esta situación: por una parte, siente el deseo de cambiar –aspira a algo mejor- pero por otra, el miedo o las dudas que pueda albergar frente a lo desconocido le llevan a permanecer como está. La balanza se inclinará de uno u otro lado según la personalidad y dependiendo de las circunstancias. Una de las causas más habituales para que alguien se plantee cambiar de trabajo es, sorprendentemente –o quizás no- las desavenencias con el jefe (podría ser también con algún otro empleado). Cuando alguien está a disgusto por su superior y no se siente contento por el trato que recibe de éste, puede llegar a ser como la erosión, que lentamente va desgastando la moral y la motivación del empleado, hasta que llega a pensar en irse. Por supuesto, hay otros motivos, entre las que están los económicos (se considera que el salario no está en consonancia con la aportación que se hace, o la situación de la compañía es mala, por lo cual debemos pensar en el cambio), el horario de trabajo, el ambiente general que hay en la empresa, las nulas posibilidades de crecimiento y desarrollo profesional, o simplemente consideramos que hemos terminado nuestro ciclo (normalmente estaría relacionado con la anterior causa). Es importante hacer auto-análisis y ser consciente de cuáles son los motivos que nos impulsan a desear este cambio, y no sólo del principal, ya que puede haber varios. En muchos casos, el deseo de irse de la empresa es tan fuerte que a la hora de cambiar nos olvidamos de que debemos considerar unos mínimos, sino queremos ir de Guatemala a Guatepeor. Por ejemplo, siento que mi ciclo ha terminado y que no puedo progresar más, y sin embargo, acepto un empleo en el cual voy a empezar en una categoría inferior a la que ocupo ahora, pero con la esperanza de mejorar posteriormente. ¿Es razonable? En otra situación, no estoy a gusto con el sueldo que tengo, y encuentro otro trabajo en el cual voy a cobrar un poco más, pero está a setenta kilómetros de donde vivo, con lo cual voy a tener que desplazarme en coche, con la consiguiente pérdida de tiempo y dinero, y normalmente tendré que comer fuera. ¿He hecho bien las cuentas? En otro caso, y volviendo a una de las causas más habituales, no estoy contento con mi jefe; en la entrevista que hago en otra empresa, percibo detalles muy extraños acerca de la manera de ser del que sería mi nuevo jefe y del ambiente de la empresa. ¿Casualidad? Es posible, pero... Volviendo a Pareto, unas veces la balanza se inclinará hacia el cambio y otras veces elegiremos quedarnos como estamos, pero es importante tener claro qué es lo que hay que poner en cada plato. |
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Pedro Rubio Dominguez
Consultor
Después de asistir de forma permanente al debate de los sindicatos y los empresarios, aunque sea un acto no muy cortes, tengo que decir que los primeros-- prosélitos del gobierno de turno--, no se están dando cuenta del grave perjuicio que están causando a la economía española con sus posturas intransigentes, en las distintas materias que se discuten en la mesa de negociación con los empresarios.
Por fin, esta semana, han dado su brazo a torcer y están tomando posturas mas flexibles respecto a los motivos de este conflicto entre ambas posturas contrapuestas. Pero como se decía antaño, su orgullo se le puede comparar como el Don Rodrigo en la horca: mientras agonizaba con la soga al cuello, aun le quedaban fuerzas para dedicarles a sus verdugos un corte de manga.
Pero lo mas graves de todo este galimatías, es leer los comentarios que se reflejan en algunos foros de opinión que circulan por Internet. Me ha llamado poderosamente la atención el leído en idealista punto.com, el que hace una funcionaria (no se de que ministerio) con este comentario:” Pues no me da ninguna pena que la estén palmando financieramente hablando autónomos y empresarios. Se han dedicado a ningunearnos a los funcionarios todos estos años, pues ahora que tomen de su propia medicina. Yo por mi que se arruinen todos lo empresarios y autónomos y que ser larguen de este país, que no necesitamos explotadores de derechas para levantarlo. Al final este país lo levantaremos la gente honrada y trabajadora como siempre ha sido en la historia de este país”.
Este intento de socavar el prestigio de los empresarios, no es admisible, y menos permisible.
Algunos miembros de este mismo foro, empresarios, autónomos y trabajadores, contestaban inmediatamente a este comentario, tachándolo de “inoportuno e impertinente”, manifestando en conjunto todos ellos: “que son los empresarios los que van a resolver los actuales problemas” y “no el gobierno ni los sindicatos que apuestan mas por mantener una cartera de parados que incentivar la creación de empresas que a su vez se convertirían en la creación de nuevos empleos o recuperar aquellos que se perdieron, mediante la incorporación de todos ellos a nuevas empresa mas dinámicas e innovadoras”.
Otros funcionarios que en tiempo de trabajo se dedican a “chatear” en estos foros, apoyan la postura de su colega, en tono amenazante, y en contestación a uno de los participes que criticaba a la funcionaria que abrió el polémico debate, uno de ello escribía lindezas como esta: “pues tu andate con ojo que igual todos los funcionarios que estamos en este foro hacemos que investiguen tus datos (y los de otros autónomos de los que escribís en este foro consignas antidemocráticas contra este gobierno) en la agencia tributaria y os hacen una inspección que os deja tiritando debajo de un puente, así que tu andate con cuidadito que no sabes el hartazgo que tenemos la mayoría de los funcionarios con autónomos defraudadores fascistas como tu. Donde las dan las toman, estas advertido....”.
No voy yo ahora a redescubrir de lo que es un empresario. Pero para que estos funcionarios—que no les preocupa nada más que el apoltronarse en sus puestos de trabajo vitalicio y su pensión futura —les voy a informar para su conocimiento y en profundidad lo que es y lo que representa la figura del empresario.
El empresario es una persona dinámica y es la esencia y motor de la función empresarial y por ende de la economía.
Muchos autores, --que posiblemente estos funcionarios progres y de la ceja no conozcan--, han vertido innumerables comentarios sobre la figura del empresario, y cabe destacar algunas opiniones de estos eruditos sobre las cualidades que forman al empresario, en su definición más conceptual:
1. “Es un trepador típico y sin tradición… un revolucionario en los negocios y también un pionero involuntario en revoluciones sociales y políticas; sus contemporáneos no lo admiten en el momento que da un paso adelante de modo que a menudo no es aceptado incluso entre los empresarios tradicionales”.
2. “Esta impulsado por la necesidad de entrar en acción, el deleite del trabajo independiente y creativo, pero no se encuentra motivado por el deseo de satisfacer necesidades”.
3. “No decide en función de los costes marginales y los beneficios”
4. En sus decisiones, él no contrapone los riesgos a las oportunidades. “Es esa clase de tipo que menosprecia el equilibrio hedonista y no contempla con temor los riesgos implicados”
5. No estudia cuidadosamente todas las combinaciones alternativas, porque “nunca llegaría a actuar”; por el contrario, toma las decisiones correctas inconscientemente.
6. Utiliza el 100 por 100 de los recursos ajenos.
7. Vence todas las dificultades externas, que son muchas, porque “el trabajador se resiste a los métodos vanguardistas, el consumidor a los productos nuevos y la opinión publica a formas nuevas de empresas, igual que hacen las autoridades, la ley y los acreedores”
8. Este tipo de empresario no es ni una profesión ni un estado permanente, es un “comportamiento que puede observarse de vez en cuando en un pequeño porcentaje de individuos”.
Ya en la época en que se realizaron estos comentarios por Schumpeter (1938), y posteriormente por Rexhausen (1960) la figura del empresario provocaba una gran fascinación en su sociedad contemporánea. Posiblemente en la actualidad algún empresario se sienta identificado con la imagen que hemos descrito, o no.
Pero posiblemente el 99% de los empresarios que en estos momentos estén leyendo estas líneas, admitirán como propias estas cualidades sin vacilación, incluso, sus actos le parecerán los más grandiosos, y cualquier opinión como la que se ha comentado al principio, les resultara completamente miserable por estática o hedonista.
En mi libro “Introducción a la Gestión Empresarial” (IEGE-2007) que ya ha sido leído por miles empresarios y estudiantes de habla española, he incluido a lo largo de los diversos temas del libro, la figura del empresario y lo he catalogado como: “un conquistador, lleno de valor, alegría de vivir y coraje, desinteresado y elástico. Es un creador, proponiendo planes e ideas nuevas con precipitada abundancia, casi hasta el punto de fragmentación; un importante empresario moderno con amplio sentido del marketing, arrojado e imaginativo. Sin una fortuna heredada que le ayude o le apalanque financieramente, personalidad esencialmente jovial, poderosa, un gran optimista, honrado, orgulloso, con coraje, pero también con una gran generosidad que destierra la idea de que un empresario en un ser falto de sentimentalismo”. (Citado en Moths y von Heselberg, 1978)
Pero para la política económica actual lo que importa, por lo que se ve, no es el empresario dinámico, sino la combinación dinámica de “empresario, político, trabajadores y consumidores”.
Por ello nos tenemos que esforzar en esta combinación dinámica, y en la que las empresas de hoy estén preparadas para aceptar riesgos para hacer frente a los cambios estructurales que proponen los agentes del sistema y para crear nuevos puestos de trabajo.
Para terminar, en el foro que hemos venido comentado, figuraba la siguiente contestación a la polémica funcionaria: “Ni soy empresaria ni autónomo, soy una trabajadora más como los miles de hombres y mujeres que gracias a gente emprendedora y con muchas ganas de trabajar, o sea, empresarios y autónomos, tengo trabajo y puedo comer todos los días... ya me dirá usted de qué viviríamos sin trabajo... y el trabajo lo crean ellos (empresarios y autónomos)... no todos somos funcionarios como Usted... que por cierto tampoco tendría trabajo puesto que no habría quien la "ninguneara"...
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Pedro Rubio Dominguez
Director General
Instituto Europeo de Gestion Empresarial.
Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que la crisis económica y social española es fundamentalmente una crisis institucional. Entendemos por institución todas aquellas entidades, privadas y publicas, y sobre todo—en nuestro caso-- las entidades económicas que configuran el tejido empresarial de nuestro país.
Esta crisis institucional, muy arraigada en las estructuras actuales, se ve afectada por una mutación de valores en la dirección empresarial, que se ve incapaz de dar una respuesta eficaz a los zarpazos de la realidad económica y de disponer de la capacidad adecuada para controlar permanentemente los recursos disponibles u obtenibles puestos a su disposición.
Las instituciones socio-económicas, especialmente la empresa, debe modificar y ajustar su comportamiento y reconocer que solo existe una forma de organización, y esta es, la eficiencia en la capacidad directiva que debe acompañar inexcusablemente de forma real, efectiva y rentable el quehacer diario de estos responsables.
Solo en aquellas empresas cuyos gestores acepten el peso de la responsabilidad que se les ha confiado, podremos decir sin temor a equivocarnos que estos directivos están legitimando su papel institucional y están dando una adecuada respuesta a las necesidades de sus empresas y de la sociedad en general.
Este esfuerzo permanente que se les pide, pasa por modificar los valores básicos que deben regir los planteamiento sobre como debe organizarse la economía de mercado y este papel empresarial lo tiene que implantar el propio empresario.
Pero visto lo que ocurre es España, la actitud de los políticos de turno son los menos interesados en que estos planteamiento sean efectivos, y no propician una descentralización en el ámbito económico, como debe ser en una economía de mercado, ya que esta privilegiada situación les supone una perdida sustancial de parcelas de poder.
Junto a esta dimensión del sistema de valores que debe regir en España, implica que el empresariado español y sus asociaciones impidan el intervencionismo sistemático de los políticos, y apuesten por consolidar una economía empresarial eficiente. Todo ello debe llevarse a cabo mediante el sostenimiento y consolidación de las instituciones empresariales, y no por las exigencias partidistas de los sindicatos, que se inclinan por las tesis del gobierno, y hacerles ver a estos prosélitos del poder que la única salida a la crisis particular de nuestro país, es la concertación social y constituir instrumentos claves que den respuesta, mediante un pluralismo abierto, a los principales problemas planteados por la sociedad.
Este proceso constituye la pieza fundamental del entramado socio-económico de una sociedad plural y abierta, y es aquí donde la responsabilidad del empresario es fundamental ante una sociedad que le pide constantemente su presencia pero que lo haga en el ejercicio de las libertades fundamentales.
Solo cuando en las instituciones socio-económicas y en particular la empresa se den las circunstancias concretas de una configuración económica eficaz y responsable, se dispondrá de una gran capacidad de respuesta para adaptarse a las circunstancias cambiantes en los distintos sectores que configuran dicha actividad económica.
Y solamente cuando los directivos de estas empresas sean capaces de dar respuesta a las existencias de una economía descentralizada, como la que diseña una ordenación económica de mercado, y cuando estos directivos sean capaces de asumir riesgos y oportunidades que se les platean en ese proceso de ajuste permanente de la economía, será cuando podremos decir que se dan las circunstancias positivas para asegurar con éxito una salida a la actual crisis empresarial e institucional.
Pero para ello es preciso, además, que estos directivos posean una adecuada capacidad de organización para que puedan dar una respuesta eficaz a los problemas de las empresas que dirigen. Contando con un grupo de hombres y mujeres con una aptitud creadora e intuitiva, que pueda garantizar y asegurar a las exigencias urgentes de crear empleo, entonces, también, podremos asegurar el futuro de la economía española, y que esta pueda resistir la prueba del tiempo.
Sin formación no puede existir capacidad directiva; sin capacidad directiva es imposible crear empresas, y por mucho que insistan las instituciones políticas para fomentar la creación de nuevas empresas, sin esta formación a que nos referimos, las empresas no podrán ser rentables ni dar los frutos que se esperan de ellas.
Con la creación de nuevas empresas, podremos salir de la crisis actual. Con la adecuada dirección y gestión de las empresas actuales, más la aceptación de la dinámica de la economía por los hombres comprometidos con el quehacer empresarial, serán sin duda las vías de salida para el futuro de nuestra sociedad.
Articulo visto en: www.realtynews.es
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Pablo Rodriguez
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Parece una perogrullada, pero en una selección de personal, ¿se selecciona siempre al mejor candidato? Obviamente, la respuesta es negativa, porque hay muchos condicionantes a la hora de elegir, pero añadiría otra pregunta. ¿Debería hacerse?
Al hilo de un artículo leído en la página de José Luis del Campo, me gustaría compartir esta reflexión sobre un tema que además está muy de actualidad, lamentablemente, ya que muchas personas, debido a la situación que se vive, están dispuestas a aceptar un puesto de trabajo que está por debajo de su cualificación y/o experiencia (y de la retribución que desearían cobrar).
Para ilustrar un poco más la cuestión, comentaré un caso en el que yo actuaba como seleccionador. El puesto era de administrativo, y se solicitaba experiencia en puesto similar, y preferentemente con estudios de empresariales.
Entre los currículos recibidos, había uno de una persona que además de tener experiencia en un puesto similar, había sido varios años jefe de administración, con lo cual a priori pensábamos que el puesto “le quedaba pequeño”.
Aun así, le pasamos a la segunda fase en la que una psicóloga les hacía unos psicotécnicos, test de inteligencia y de personalidad. Resultó una de las dos notas globales más altas, con bastante diferencia sobre los otros.
Esto, sin embargo, nos provocó más dudas, ¿no aspiraría a un puesto mejor? Si lo eligiésemos, quizás estuviera satisfecho unos meses, y después querría un aumento de sueldo, un mejor puesto o se iría para otra empresa. En ese caso, ¿valía la pena arriesgarse a elegirlo?
Afortunadamente, decidimos llamarlo para una entrevista, y en ella nos convencimos de que era la mejor elección, cosa que después confirmó con creces, demostrando ser trabajador, responsable y comprometido con la empresa, aunque ocupase un puesto de menor categoría que la que podría aspirar.
Sin embargo, éste es un caso particular, en el cual hicimos lo posible por tratar de dilucidar si el candidato se adaptaría al puesto, y salió bien, pero la pregunta sigue en el aire. ¿Debería seleccionarse al mejor candidato, aun entendiendo que excede los requerimientos del puesto?
Desde el punto de vista del candidato, sabiendo que en algunos procesos de selección le puede suceder esto –que le descarten por sobrepasar ampliamente las exigencias del puesto- debería adaptar su currículum (que la percepción sea, si acaso, que está “un poquito” por encima), y luego en la entrevista ya se extenderá un poco más acerca de lo que puede aportar con base en sus mayores conocimientos.
Porque al fin y al cabo, el proceso suele pasar por una entrevista, y por tanto el primer paso es llegar a ésta. Si le descartan porque excede los límites, quizás los seleccionadores estén equivocados, pero estará fuera del proceso.
Pablo Rodriguez es director de Economía Sencilla que es una web dirigida a todos aquellos que quieren conocer y opinar sobre la realidad económica, empresarial, política y social que nos rodea. www.economiasencilla.com Articulo leido en : www.realtynews.es
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Pablo Rodríguez |
En estos tiempos de crisis que vivimos parece más imprescindible que nunca la figura de un líder capaz de aglutinar los esfuerzos y conducirlos adecuadamente. Los trabajadores necesitan tener una guía, saber hacia dónde se dirige la empresa y cómo contribuye cada uno de ellos, y la existencia de un líder orientador y motivador puede suponer la diferencia entre la supervivencia y el cierre de la empresa. A nivel macroeconómico está sucediendo también esto... No contamos en España con un liderazgo fuerte, el Gobierno de Zapatero da bandazos e improvisa -tal y como él mismo ha reconocido- mientras que el PP está enredado con sus propios problemas judiciales, y tampoco representa hoy en día una alternativa seria (aunque es la única que hay), más allá de repetir que todo está mal una y otra vez, y esperar que el PSOE pierda el Gobierno por sus deméritos, más que ganarlo por méritos propios. ¿Se puede permitir España esta situación durante otros dos años y medio, hasta las próximas elecciones? Por supuesto que no, pero eso a nuestros políticos les da igual; unos aspiran a que la situación mejore antes de las elecciones (¿por arte de magia?) y con ello, poder revalidar su triunfo, mientras que los otros casi desean (increíblemente) que la situación siga mal, porque con ello sus probabilidades de triunfo serían mayores. Ante este panorama, la confianza de los trabajadores y empresarios en el futuro es muy baja en nuestros país, lo cual además es una “pescadilla que se muerde la cola”, ya que los consumidores no gastan, las empresas no invierten ni contratan (y al contrario, despiden o no renuevan), y no se percibe hacia dónde se dirige España como país, cuál será nuestro nuevo modelo productivo (ni siquiera el educativo). Una de las cualidades que ha permitido a Obama alcanzar la presidencia de Estados Unidos ha sido precisamente su capacidad para insuflar confianza. Algunos creerán que simplemente con eso no se consigue nada, pero la economía funciona mucho a base de expectativas, y simplemente por la creencia en ese futuro positivo, la mejora se produce. Para ello hace falta también un plan claro y sólido (si no, la confianza tornaría en desconfianza), y en las manos de nuestros líderes políticos está el hacerlo. Pero lamentablemente, me da la impresión de que no van a ser capaces de llegar a un acuerdo y mostrar un frente común a la crisis (que podría inyectar esa confianza tan necesaria), y la economía irá tirando con más pena que gloria. Articulo visto en : www.realtynews.es |
Pedro Rubio Dominguez
INSTITUTO EUROPEO DE GESTION EMPRESARIAL
Formación & Consultoría
Nuevas ideas, nuevas empresas.
Las empresas que en estos momentos tienen más problemas son aquellas que más se han opuesto al cambio. La mayoría de las empresas -- en estos críticos momentos—están obligadas a apostar por el cambio porque todo se está modificando debido a la situación de crisis que viven los mercados mundiales: el comercio, los competidores, la competitividad de nuestro país, etc., incluso nos vemos obligados a cambiar el enfoque de nuestras vidas.
En los últimos tiempos estamos asistiendo a innumerables procesos de regulación de empleo, los llamados ERE´s que están produciendo cierto desasosiego entre los profesionales y trabajadores de los distintos sectores de la economía. El fantasma del paro es ya una realidad y hoy ya es normal ver en las colas del Imen a profesionales perfectamente preparados que deambulan sin rumbo a la búsqueda de una solución a sus problemas que ellos mismo—sorprendentemente—no son capaces de resolver. Y hoy día es normal ver—también-- como los bancos entran a saco en las urbanizaciones donde habitan estos profesionales y ejecutan sin piedad los créditos hipotecarios, que ellos mismo concedieron cuando estos mismos profesionales alcanzaban ingresos más que suficientes para pagar holgadamente los compromisos adquiridos.
Sin embargo, la experiencia demuestra que el crecimiento de los ERE´s es inversamente proporcional al incremento de los programas de recolocación, algo que tal vez no parezca extraño dado que los despidos se están produciendo por la falta de recursos.
Del banco no se pueden esperar soluciones que puedan paliar esta crítica situación: Los comportamientos de los Bancos demuestran que los principios democráticos no han calado en el universo de las grandes finanzas.
Adentrarse en el dialogo con los bancos para frenar esta sangría es el otro calvario de los trabajadores que quieren salvar sus casas. Y son miles de estos trabajadores, empleados, etc. los que acuden diariamente a las distintas dependencias administrativas de los bancos para exponer sus casos particulares, pero es una revalida que no pasan estos incautos trabajadores porque todos ellos obtienen un suspenso en sus pretendidas propuestas para llegar a acuerdos tendentes a solventar esta angustiosa situación.
Y entre estos trabajadores están los denominados “del conocimiento” a los cuales se les plantea un verdadero reto y deberán sufrir un proceso largo y duro para regularizar su situación. Apostar por el “networking” y consultar todos los portales de Internet es una salida válida para permanecer en mercado de trabajo, lo que le va a requerir actuar con sentido común y ser dinámicos y entusiastas.
Y como vía rápida contra el paro, estos trabajadores, ejecutivos y directivos deben aunar sus esfuerzos para la creación de nuevas unidades de negocio lanzándose al mercado e incorporarse a estas empresas dotándolas de capital y experiencia para garantizar su continuidad y que resistan sobre todo, la prueba del tiempo. ¿Pero como hacerlo?
En el Instituto Europeo de Gestión Empresarial (IEGE) venimos desarrollando un programa--TAC SYSTEM-- de activación de nuevas empresas, recolocando a estos trabajadores en empresas de nueva creación mas dinámicas y rentables, sobre todo de los sectores químico-farmacéuticas, de consumo, consultoría estratégica, energía, industrias y servicios informáticos. Cada uno de ellos en sus respectivas responsabilidades, desde la dirección, pasando por mandos intermedios y por último, el personal de apoyo. Todos ellos tienen cabida en esta nueva forma de entender el problema: todos los recursos generados por las indemnizaciones por las regulaciones de los empleos, pueden revertir de nuevo en el circuito económico, fomentando nuevas empresas, no con el apalancamiento financiero de los bancos, que se olvidan de los empresarios, sino con el aval crediticio que supone la masa económica de estos fondos derivados de las indemnizaciones por despido o de otra índole, dotando a las nuevas empresas de los recursos necesarios para su puesta en marcha.
Este sistema—que está teniendo una favorable acogida—tiene una doble vertiente: por un lado el trabajador que se acoja al sistema, es empleado de la nueva empresa con sus ventajas y/u obligaciones sociales, y por otro, con sus fondos caucionados es inversor en su propia empresa, lo que le garantiza su puesto de trabajo y también ver revalorizado su dinero, como si de un inversor normal se tratara, vía beneficios. Y algo muy importante, el trabajador no pierde la titularidad de su dinero, solo lo pignora temporalmente a favor de su empresa, en la cual confía plenamente y apuesta por su continuidad. Por supuesto en este tipo de nueva empresa, el absentismo y la conflictividad laboral brillan por su ausencia. Nadie tira piedras contra su propio tejado.
Los requisitos para formar parte de esta nueva modalidad son: que el trabajador esté en paro, que recientemente haya percibido una indemnización por despido y que sepa asumir, en su nueva etapa, los riesgos inherentes de ser un trabajador con sentido común, capacidad de trabajo en equipo, comunicativo y flexible. El trabajo y la ambición, harán el resto.
Para obtener mayor información y sobre la posible aplicación de este sistema en su Municipio, Empresa u Organización pueden dirigirse a:
INSTITUTO EUROPEO DE GESTION EMPRESARIAL
Madrid-España
B78404290
iegegroup@mixmail.com
Pablo Rodriguez Barreiro
Según un informe de Price Waterhouse Coopers, el sector financiero español necesitará entre 25.000 y 70.000 millones de euros para recapitalizarse, debido a la crisis. Los parámetros tenidos en cuenta para este estudio (paro del 20%, contracción del PIB del 3,5%) son bastante similares a la última previsión para la economía española hecha pública en su momento por la ministra Elena Salgado.
Aunque el baile de fusiones aún no ha comenzado, los movimientos en el sector son constantes.
En Castilla-León hay diversos movimientos encaminados a posibles fusiones o búsqueda de sinergias (que explicado de una manera sencilla serían beneficios obtenidos por el trabajo en común), en Andalucía también se habla de alguna posible fusión o absorción, en Cataluña se analiza desde hace tiempo posibles fusiones entre Caixa Catalunya y otras cajas medianas o pequeñas, en Galicia también se ha hablado alguna vez de la posibilidad entre Caixa Galicia y Caixanova, que tienen repartido bastante equitativamente el mercado geográfico en la comunidad, con lo cual sí podrían obtener interesantes sinergias…
Uno de los problemas que tienen las Cajas es la intensa politización que sufren –aproximadamente un tercio de los 6.000 consejeros de las cajas son nombrados por los partidos políticos- de manera que es complicado que una fusión que incluya a cajas pertenecientes a comunidades autónomas distintas, como se vivió en el caso de la frustrada operación entre la andaluza Unicaja y Caja Castilla La Mancha, a pesar de que en ambas comunidades gobernaba el PSOE.
Otra cuestión, no menos importante a mi juicio, es que esas supuestas sinergias que se podrían obtener no son la panacea que todo lo arregla. Si la fusión es entre cajas de la misma comunidad autónoma, es posible que ya compitan por los mismos clientes, y si además, una de las dos cajas que participan en la operación –o las dos- tienen ya problemas de liquidez o de solvencia, la fusión no los va a solucionar.
En el caso de los Bancos, continúan los movimientos en varios sentidos. La media de morosidad supera el 4%, pero podría duplicarse al finalizar este año –en la recordada crisis inmobiliaria de 1993, llegó al 9%. El BBVA para “permitir” a sus empleados, en ciertas condiciones, acogerse a una suspensión temporal del contrato de trabajo, cobrando un 30% del salario, como medio para aligerar un poco sus costes mientras dura la crisis.
En cuanto al posible cierre de oficinas, BBVA se plantea cerrar unas 150 hasta finales de 2010, Banesto 103 oficinas, mientras que el Grupo Banco Popular continuará también con su plan de ajuste tras la fusión, que alcanzará trescientas oficinas cerradas entre este año y el que viene. En cuanto a las cajas, sólo La Caixa (la más grande, tercera entidad financiera española) ha anunciado el cierre de un número significativo de sucursales, que podría alcanzar las 150.
Por su parte, el Banco Santander, que no se plantea un cierre masivo de sucursales, sigue con su política de ampliaciones de capital, ya que este viernes se prevé que apruebe su quinta ampliación en los últimos veinte meses (recordemos que hace apenas seis meses realizó la mayor ampliación de capital de la Historia de España).
Aparte de todos estos grandes movimientos y planteamientos estratégicos, quisiera terminar destacando la historia de un pequeño Banco que ha hecho las cosas de manera distinta; sin duda, tiene una cuota de mercado muy pequeña, pero es un ejemplo de banca prudente y que busca apoyar a sus clientes, y merece ser reseñado.
El Banco Etcheverría lleva casi tres siglos funcionando –es más antiguo que el propio Banco de España- y no ha perdido su carácter familiar (en la actualidad, lo dirige Javier Etcheverría).
A pesar de su tamaño, no sólo ha sido capaz de sobrevivir a la crisis, sino que en 2008 ha conseguido mejorar sus beneficios un 5,2% respecto al año anterior. Y sin recurrir a las ayudas del Gobierno.
Este banco familiar (es España sólo quedan dos de este tipo, Etcheverría y la Banca Pueyo en Extremadura) ha tenido siempre claros cuáles deben ser los valores imperantes en un banco: prudencia y realismo. Es un banco pequeño, que cuenta con una cuota de mercado del 5% en Galicia, pero que merced a su política prudente, no sólo aumentó sus beneficios el año pasado, sino que también incrementó los créditos concedidos a las Pymes en un 15%.
Pablo Rodríguez es licenciado en Ciencias Empresariales, postgraduado en Auditoría de Cuentas y máster MBA, apasionado del mundo de la economía y la gestión empresarial. Para compartir sus comentarios y su punto de vista sobre estos temas, visite: www.economiasencilla.com